Santa Marta DTCH

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jueves, 10 de noviembre de 2016

Batalla de Ciénaga: 196 años.



El 10 de noviembre de 1820, el valeroso cantón de la ciénaga fue escenario de una de las más sangrientas batallas de la independencia.

La de Ciénaga, fue una de las más aguerridas y cruentas Batallas de las cumplidas en la Campaña Libertadora y se recuerda con admiración el hecho de que se asignaran para actuar en las avanzadas del 10 de noviembre, sobre Ciénaga, personajes ilustres de diversos rangos y experiencia en operaciones de campo y sorpresa militar al enemigo.Son en su categoría y calidad de graduación los actores de la epopeya que dio fin a la inolvidable Campaña de la Nueva Granada y borró en manera definitiva el abuso español en nuestro territorio y presentó como villa gloriosa a nuestro suelo cienaguero.Era tan importante, necesario y urgente el sometimiento de Ciénaga y la rendición de Santa Marta, que Bolívar da las ordenes precisas para que sus mejores hombres participen desde los diversos frentes sobre el objetivo. Aquí estuvieron luchando con denuedo; Carreño, Masa, Carmona, Padilla, Brión, Montilla, Calderón, Sanders, Morales, Crespo, Bustamante, Acevedo, Ayala, Carbonó, Carrasco, Córdoba, Dávila, D’evereux, Elías, Henao, Espina, Del Gordo, Henríquez, Hormechea, Illincroott, Isaza, Lara, Loedel, Charquey y los escuadrones rasos de soldados, cuyos apellidos se perdieron lastimosamente, en el silencio del tiempo.

En los preliminares de la Batalla de Ciénaga, “las fuerzas sutiles bajo comando de Padilla, se comunicaban por señales con los barcos mayores de almirantes, que cruzaban continuamente en aguas de santa marta a ciénaga y viceversa, el plan era el siguiente: ataque general el día 10, a las nueve de la mañana, por tres frentes: el Mar, la escuadra de Brión sobre puebloviejo; en aguas de Ciénaga grande la escuadrilla de padilla, y por tierra, las legiones de infantería, artillería y caballería a mando de Carreño”.

“una vez formados los patritas y preparados al combate, Carreño ataca de frente a la bayoneta, al paso que prendaba a la caballería cargar sobre la izquierda enemiga de “nuevo mundo”.

“Antes de expirar a poco de herido, supo Pacheco que la plaza estaba perdida, cubierta de cadáveres, y escalmo: “muero contento porque todos hemos quedado en el campo de honor sin claudicar. ¡Viva España!”. En cuanto el coraje de los nativos, dice Beralt, que “los indígenas adictos a la causa de España pelearon y sucumbieron con un valor, mejor dicho, con fanatismo imponderable, en extremos tal su encanecimiento que para vencerlos hubo de ser precisa la tenaz intervención de la caballería llanera, que hizo una mortandad horrorosa”.

En la villa del cantón de la Ciénaga, según el informe militar del Ejército Libertador, se dio como resultado de guerra; 1392 cadáveres, 253 heridos, fueron tomadas como prisioneros, 795 personas.Murieron 209 oficiales, fueron 12 los oficiales presos o heridos y como trofeo de guerra, las tropas republicanas heredaron 182 piezas de artillería, 5 buques de guerra, 86 bongos o embarcaciones comerciales que habían aprovisionado militarmente y gran cantidad de pólvora y municiones, por eso y por muchos aspectos más, la Batalla ocurrida en Ciénaga es reflejo de la valentía y del denuedo con que se enfrentó el suceso histórico del 10 de noviembre de 1820

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